Según el Instituto Nacional de Estadística, en su encuesta de Salud y Hábitos Sexuales del año 2003, el 79% de las personas entre 18 a 30 años iniciaron la actividad sexual antes de los 20 años, con una media de inicio entre los 15 y los 16 años.

Es por ello que el asesoramiento anticonceptivo en la adolescencia debe ser considerado esencial, especialmente dentro de la consulta de ginecología. Como nos dice la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), así como la Sociedad Española de Contracepción (SEC), no existe ningún método anticonceptivo ideal para la adolescencia, debiendo buscar en cada caso aquel o aquellos que les permita vivir libremente su sexualidad y les proporcione alta protección frente al embarazo y a las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

La legislación y la jurisprudencia española reconocen la plena titularidad de derechos de los menores y la capacidad progresiva para ejercerlos. Los menores maduros; considerados como tal a partir de los 13 años; pueden prestar consentimiento, tienen derecho a recibir información y a la intimidad (confidencialidad).

Teniendo en cuenta que tanto la SEGO como la SEC consideran como métodos anticonceptivos recomendables o preferentes el preservativo, la anticoncepción hormonal combinada y la anticoncepción hormonal de sólo gestágeno; conociendo el estado de salud y las potenciales contraindicaciones de cada uno de los métodos, se debe informar al adolescente de todas las opciones disponibles para puedan tomar una decisión informada al respecto.

El preservativo masculino sigue siendo de elección en las relaciones sexuales esporádicas o cuando se inician relaciones sexuales con una nueva pareja, puesto que además previene con alta eficacia la incidencia de ETS. Es un método que puede combinarse con otros, como los anticonceptivos hormonales o el DIU.

Los anticonceptivos hormonales combinados, en su opción oral, vaginal o transdérmica, se convierten en un método de elección para adolescentes que mantienen relaciones sexuales frecuentes y no necesitan protección frente a ETS, o como método combinado con el preservativo. La eficacia con buen cumplimiento es alta, es reversible, sin impacto negativo en la salud de las adolescentes sanas, sin repercusión en la fertilidad futura y con una serie de beneficios no contraceptivos que han de valorarse en cada paciente. Todos están compuestos por estrógenos y gestágenos y existen diferentes tipos y combinaciones entre ellos, que permiten encontrar el más adecuado para cada caso.

Los anticonceptivos hormonales de sólo gestágeno son una buena alternativa, especialmente cuando existen contraindicaciones para los métodos hormonales combinados. Su principal inconveniente son la elevada tasa de sangrados irregulares, más frecuente en su vía de administración oral o transdérmica, tanto por exceso como por defecto, siendo la principal causa de abandono. La versión en Dispositivo Intrauterino de levonorgestrel, sobre todo en su versión con una duración de 3 años, es otra opción segura y aceptable en función de las preferencias individuales.

Es importante que las adolescentes conozcan la existencia de la anticoncepción de emergencia ante el elevado riesgo de embarazo ante una relación sexual desprotegida o en la que se haya producido un fallo del método anticonceptivo utilizado. Hay que insistir en que nunca se debe utilizar como método anticoceptivo habitual y que es sólo una segunda opción ante un imprevisto.  

La anticoncepción de emergencia disponible presenta como opciones la píldora de levonorgestrel, la píldora de acetato de ulipristal y la inserción del DIU, cada uno de ellos con un tiempo máximo de efectividad desde la relación desprotegida y con una mayor tasa de fallo cuanto más cerca de la ovulación se esté y cuanto más se tarde en administrar. Todos han demostrado ser seguros,  y en caso de necesidad, se ha de valorar la eficacia, los potenciales efectos adversos, las interacciones medicamentosas, los criterios médicos de elección y la necesidad de una anticoncepción regular, para indicar el mejor en cada caso.

Es nuestra obligación como profesionales hacer un adecuado asesoramiento anticonceptivo de nuestras  pacientes adolescentes y, tras hablar con ellas y conocer sus circunstancias y antecedentes médicos, explicarles las diferentes opciones disponibles, encontrando y recomendando el método más adecuado para cada una de ellas.

Dra. Delmina Rodríguez Ribeiro · Ginecología y Unidad de Endoscopia · Instituto de Medicina EGR