Muchas mujeres padecen Vaginismo, pero muchas de ellas no saben lo que es exactamente. El vaginismo hace referencia a la dificultad que existe a la hora de mantener una relación sexual con penetración, a pesar de que exista deseo sexual. La consecuencia más frecuente del vaginismo es la existencia de dolor, término conocido como dispareunia ¡Aunque cabe destacar que no tiene por qué estar asociado!

Desde el punto vista muscular nos encontramos con un aumento de tono, hipertonía muscular, sobre todo a nivel superficial, es decir, a la entrada de la vagina, aunque frecuentemente también afecta a la musculatura profunda del suelo pélvico.

El vaginismo es una afectación que tratamos desde la fisioterapia pelviperineal. Consiste en ir trabajando la zona desde fuera con técnicas de estiramiento, respiratorias, masajes, técnicas posturales, etc. Esto permitirá a la paciente ir tomando confianza y se vaya relajando. Posteriormente se inicia un tratamiento más local, apoyado a su vez por el uso de dilatadores vaginales que se utilizarán diariamente en su domicilio.

El tratamiento suele finalizar cuando la paciente es capaz realizar su tratamiento en casa con la ayuda de su pareja, sin que aparezca el mecanismo de defensa. A partir de ahí, se autoriza a la paciente que intente mantener una relación sexual coital.

Los tratamientos de vaginismo suelen dar muy buenos resultados, aunque dependerá de la evolución del estado psicológico de la paciente, factor determinante en esta patología. De ahí la importancia de asociar ambos tratamientos, fisioterapia y psicoterapia.

Según la American Psychiatric Association, este mecanismo defensivo de cierre muscular suele ir asociado a factores culturales y de educación sexofóbica, a malas experiencias sexuales, depresión o hiperactividad y en ocasiones a casos de abusos sexuales.

El vaginismo es una disfunción sexual con una prevalencia considerable como para pasar inadvertida ¡Tratémosla y mejoremos la calidad de vida de tantas mujeres!