Uno de los rasgos faciales que más nos caracterizan son las cejas y pestañas. Es por ello que su ausencia o despoblamiento, cambian notoriamente nuestra expresión. Existen diversos factores que pueden provocar madarosis (pérdida de pelo en estas zonas), como por ejemplo: dermatitis o eccemas en la zona, causas genéticas, alopecías nerviosas, tratamientos médicos como la radioterapia o quimioterapia y aunque menos frecuente, algunas patologías como el hipotiroidismo, lupus, sífilis y lepra. 

Sea cual sea la razón de unas cejas y pestañas despobladas o inexistentes, la micropigmentación es una gran ayuda que permitirá al paciente mantener su aspecto y expresión habitual en una o dos sesiones.

¿Qué es la micropigmentación de cejas oncológicas?

La micropigmentación consiste en introducir en la dermis pigmentos minerales e inorgánicos mediante agujas muy finas, lo que permite un detalle y definición máxima. Los pigmentos utilizados son hipoalergénicos y se diferencian de las tintas de los tatuajes. La duración de la micropigmentación varía entre los 2 y 4 años, perdiendo intensidad paulatinamente con el tiempo. Para mantener el aspecto inicial, se recomienda hacer una sesión de repaso cuando sea necesario, esto puede ser cada 2, 3 o 4 años.

En el caso de la micropigmentación de cejas oncológicas (aquellas que se deben a un tratamiento de radio o quimioterapia), lo que se pretende es mediante la micropigmentación, disimular o camuflar esa caída de pelo de la ceja o pestaña y mantener el aspecto anterior a la enfermedad, otorgando una expresión más saludable al rostro, ayudando a enfrentar la enfermedad de una forma más llevadera.

Se recomienda comenzar con la micropigmentación de cejas oncológicas antes de empezar con la radio o quimioterapia. Se marcan las cejas actuales en forma y color, antes de que comience la pérdida de pelo, dando un difuminado o empleando la técnica pelo a pelo, de manera personalizada y de acuerdo al efecto que desee el paciente. Así, cuando se comience con los ciclos de quimio y radioterapia, la caída del pelo de las cejas quedará disimulada y los efectos de carácter emocional y psicológico, serán más beneficiosos.

Las personas que se realizan estos tratamientos de micropigmentación experimentan una mejor adherencia al tratamiento, y sobrellevan mejor la enfermedad.

Tanto la micropigmentación de cejas como la de pestañas, sumadas a las tradicionales pelucas para disimular la pérdida de cabello, y el maquillaje terapéutico (enseñamos a las pacientes a emplear cremas para mantener hidratada su piel, y a maquillarse para obtener una expresión saludable), mejoran en gran medida la forma de afrontar esta enfermedad.

En el caso de cejas oncológicas, habitualmente se realizan dos sesiones. Una primera sesión de unos 60 minutos, antes de comenzar con la radio o quimioterapia y una segunda sesión de repaso aproximadamente un mes después de la primera.

Micropigmentación para la alopecía de cejas

Si existe alopecía de las cejas o éstas se han caído por otras razones, la micropigmentación se comenzará cuando el paciente lo desee, intentando recrear la forma y color de las cejas perdidas. En este caso se harán dos sesiones de una duración aproximada de 60 a 90 minutos cada una, dependiendo de cada caso y dejando transcurrir aproximadamente un mes entre la primera y segunda sesión.

Micropigmentación de la línea de pestañas (eyeliner)

Otra de las técnicas habituales complementaria a la micropigmentación de cejas, es el marcaje de la línea de nacimiento de pestañas conocida también como eyeliner. Lo que se pretende es oscurecer o marcar la zona del nacimiento de las pestañas para dar mayor intensidad a la mirada. No sustituye a las pestañas.

En el caso que se deba a factores oncológicos se recomienda realizar la micropigmentación del nacimiento de las pestañas en cualquier momento de la enfermedad, ya que el impacto visual de la pérdida de las pestañas no es tan grande como el de la pérdida de cejas. 

Se recomienda realizar una primera sesión (aprox. media hora) y una sesión de repaso un mes después de la primera.

¿Duele la micropigmentación de cejas y pestañas?

Aunque depende del umbral del dolor de cada persona, se recomienda aplicar anestesia vía tópica (pomada), unos 20 minutos antes del procedimiento en las cejas o párpados en el caso del eyeliner. 

El pigmento no se introduce dentro del ojo.

Precauciones a tener en cuenta en la micropigmentación.

Una vez realizado el procedimiento de micropigmentación, éste pasa por 3 etapas: el primer día tendrá un color más oscuro que el final  y se formarán costras, a la semana aproximadamente, se caen las costras y el color disminuye, a las 3 semanas el color se estabiliza y se ve el resultado definitivo.

Hay que curar las costras formadas y mantenerlas limpias.

No ir a piscina ni saunas hasta que el color esté estabilizado y las costras se hayan curado completamente.

Puede utilizarse una crema epitelizante y regeneradora.

Otras aplicaciones de la micropigmentación

La micropigmentación también se utiliza con muy buenos resultados en la reconstrucción areolar tras una mastectomía y posterior reconstrucción mamaria en el caso de cáncer de mama, así como también en el camuflaje de cicatrices. Estas técnicas siempre se realizan tras los tratamientos reconstructivos.

Si tienes dudas o quieres valorar tu caso ponte en manos profesionales, pide cita 91 740 1690 o en www.egr.es. La primera consulta es gratuita.

Mª Carmen García Retorta · Enfermera Colegiada · Micropigmentación · Instituto de Medicina EGR