Cuando una persona es sometida a tratamientos tales como la quimioterapia y la radioterapia, sufre una serie de cambios físicos en su cuerpo.

Entre los cambios físicos más relevantes con los que se identifican esta serie de tratamientos son la caída del pelo, la caída de las cejas y la caída de las pestañas. Es característico de estas personas el llevar un pañuelo en la cabeza.

Como medidas “paliativas” de estos efectos se suelen emplear pelucas, pero ¿qué pasa con el resto?

Con la micropigmentación de las cejas, lo que se pretende es que el impacto óptico del tratamiento sea menor, es decir, que cuando la persona se mire al espejo no esté recordando continuamente que está teniendo un proceso que identifica como negativo.

En este sentido, no vamos a emplear la micropigmentación de cejas como algo estético, sino como un tratamiento paliativo.

Para ello, en el Instituto de Medicina EGR, recomendamos pigmentar unos días antes de empezar con el ciclo de quimio o radioterapia. La pigmentación que haremos consistirá en marcar la forma y color actual de la ceja, siguiendo el diseño y manteniendo el pelo actual. De este modo, cuando vaya cayendo el pelo la silueta de la ceja seguirá estando presente, y el impacto visual de la enfermedad que se refleja en el rostro será menor, y contribuirá a poder llevar mejor este estado de enfermedad.

En la mayoría de los casos realizamos una única sesión y a veces un repaso a los tres meses, si la paciente lo desea.

La micropigmentación de cejas oncológicas tiene un peso muy fuerte a la hora de poder reconocerse frente al espejo, y es una herramienta útil para ayudar a nuestros pacientes a sobrellevar de mejor forma la enfermedad.

María del Carmen García Retorta

Micropigmentación y Borrado de Tatuajes · Instituto de Medicina EGR