No sólo es importante cuidarse durante el embarazo, sino también después del parto. En el embarazo se producen muchos cambios de distinto tipo en la mujer: en la circulación sanguínea, la vista, la espalda, etc. Sin embargo, el periodo de tiempo que aparece justo tras el parto no es menos importante y surgirán muchas dudas ante la nueva situación de mamá. Por ejemplo, una vez que has dado a luz, ¿sabes cuándo hay que realizar la primera revisión ginecológica tras el parto?

En el siguiente artículo te vamos a informar de las revisiones que debes tener en cuenta en esta nueva etapa que empiezas como mamá. En los primeros días y semanas de ser madre siempre tendrás la sensación de no tener tiempo para nada, pero es importante que te realices las revisiones necesarias para verificar que tu cuerpo está volviendo a la normalidad tras el embarazo.

¿Cuándo se realiza la primera revisión ginecológica tras el parto?

Dependiendo del tipo de parto que hayas tenido, el tiempo que debe transcurrir puede ser distinto. Por ejemplo, en el caso de realizar una cesárea, se puede recomendar acudir al ginecólogo entre los 7 y 14 días después del parto para retirar los puntos. En el caso de haber tenido un parto natural, deberán transcurrir aproximadamente entre 15 y 20 días desde la fecha del parto.

En la primera revisión ginecológica tras el parto te recomendamos que lleves anotadas todas las dudas y preguntas que tengas. Es normal que en esta primera visita al ginecólogo tengas muchas dudas acerca de cuándo volver a tener relaciones sexuales, qué tipo de anticonceptivos son más adecuados para ti, dudas sobre la lactancia, etc. El ginecólogo se encargará de ofrecerte toda su ayuda y asesoramiento.

¿En qué consiste la primera revisión ginecológica tras el parto?

Esta revisión consistirá principalmente en comprobar que aquellos elementos del aparato reproductor femenino están volviendo a la posición previa al embarazo.

El ginecólogo palpará la zona del abdomen y revisará la altura y el tamaño del útero mediante un tacto vaginal, para comprobar que éste se ha contraído. El canal vaginal y los también se revisarán. También es posible que el ginecólogo solicite una citología ginecológica para comprobar el estado del cuello uterino. Otro aspecto a tener en cuenta consiste en controlar que la herida de la episiotomía o de la cesárea está cicatrizando de forma adecuada, y se comprobará el estado de las hemorroides, en el caso de que hayan aparecido durante el embarazo.

Las hemorroides son un tipo de complicación muy frecuente durante el embarazo y el parto, y pueden llegar a ser muy incómodas debido al dolor asociado, estreñimiento, sangrado, etc. El estado de las hemorroides suele mejorar tras el parto porque se incrementa la circulación sanguínea de la zona perineal. En la mayoría de los casos se resuelve el problema mediante un tratamiento médico-local, y sólo en el caso en que aparecen mayores complicaciones o bien trombos, se debe recurrir a la cirugía.

Los músculos del suelo pélvico, músculos que ayudan y regulan la continencia urinaria, también se analizarán en esta revisión ginecológica. El análisis de esta zona es importante ya que puede producirse incontinencia urinaria debido a la distensión aparecida en los músculos durante el embarazo. En aquellos casos más graves, se recomendará acudir a un tratamiento de fisioterapia especial para realizar unos ejercicios específicos que ayuden a fortalecer de nuevo esta zona. Tal y como se comentaba al principio del artículo, el cuerpo de la mujer sufre muchos cambios durante el embarazo, y es muy importante detectar aquellas transformaciones importantes que se hayan podido producir para poder buscar la mejor solución y volver a la normalidad en el menor tiempo posible.

En el caso de la inspección de las mamas se examinará la zona de los pezones para detectar posibles heridas o grietas a causa de la lactancia. En muchos casos, una simple pomada será una solución suficientemente eficaz.

También puede ser necesario, además de una revisión ginecológica, solicitar una analítica de sangre o un análisis de orina. Con este tipo de análisis se pretende controlar que no haya ningún tipo de anemia o infección. La anemia es una alteración habitual en la mujer, y en algunos casos simplemente será necesario tomar vitaminas o hierro, si físicamente te encuentras un poco decaída.

También se puede realizar la medición de la tensión arterial para comprobar que se tienen los mismos niveles que antes del embarazo.

El ginecólogo también resolverá las dudas acerca de qué tipo de alimentación es más adecuada durante la lactancia.

Los trastornos psíquicos después del parto también se deben tener en cuenta. Algunos síntomas como la irritabilidad o el llanto en la madre son normales debido al cansancio físico y a los cambios hormonales que experimenta la mujer tanto en el embarazo como en el parto. Cuando se producen síntomas de depresión más agudos, cómo, por ejemplo, la aparición del sentimiento de culpabilidad e incapacidad de hacerse cargo del recién nacido, es importante acudir a ayuda psicológica especializada para que pueda decidir qué tipo de ayuda necesita la paciente.

En el tema de las relaciones sexuales, tienes que tener en cuenta que es normal que aparezca una disminución importante de la líbido a causa de la nueva condición como madre. Es decir, el estar más concentrada en la atención que pueda necesitar tu hijo, la falta de sueño, el haber incrementado el trabajo y la atención familiar, etc. seguramente haga que disminuya la atención por otras cosas, como puede ser por ejemplo el tema de las relaciones sexuales. En este caso, el diálogo en la pareja puede ayudar a sobrellevar mejor esta situación.

Por otro lado, si presentas molestias por parte de cicatrices o de dolor durante las relaciones sexuales, será mejor que consultes con tu ginecólogo para que pueda orientarte y corregir este problema.

No esperes a acudir a la revisión ginecológica…

-Ante presencia de fiebre superior a 38º durante más de dos días

-Hinchazón repentina en manos y piernas

-Inflamación, rojez o presencia de grietas en pezones

-Enrojecimiento en la herida de la episiotomía o de la cesárea

¿Qué otro tipo de revisiones son necesarias realizar?

No solo la revisión ginecológica tras el parto es importante a tener en cuenta. No te olvides de acudir a otros especialistas como el endocrino, el dermatólogo, el oftalmólogo, etc. A continuación, te explicamos porqué es importante tenerlos en cuenta:

  • Dermatólogo

Los cambios hormonales que experimenta la mujer durante el embarazo pueden afectar también en la estimulación de melanina. Es importante revisar aquellos lunares que puedan haber experimentado un cambio de coloración.

También pueden aparecer en la piel determinadas manchas de color café con leche. Estas manchas suelen desaparecer en los primeros meses tras el parto, sin tener que realizar ningún tipo de tratamiento específico. Sin embargo, es importante que no estén expuestas al sol, y en caso de no desaparecer o presentar mayores complicaciones, visitar al especialista.

  • Oftalmólogo

Los trastornos de la vista como la miopía, pueden empeorar durante el embarazo. El embarazo en si no produce miopía, pero sí puede empeorar en el caso que exista, debido a los cambios hormonales. Es conveniente que realices una revisión tras el parto para detectar cualquier cambio que se haya producido.

  • Dentista

El embarazo produce cambios en los componentes de la saliva, con la consecuente posible aparición de caries. Esta caries no es debida a la falta de calcio, sino a determinados gérmenes que pueden ser propensos a la generación de caries, especialmente en aquellas mujeres que presentan una mayor predisposición a tener caries.

Otros posibles problemas que pueden surgir están relacionados con la aparición de gingivitis por sangrado de encías.

En cualquier caso, se recomienda visitar al dentista durante el embarazo y realizarse revisiones de forma periódica, por ejemplo, durante cada trimestre de embarazo. Es la mejor forma de ir realizando un seguimiento controlado de posibles complicaciones que puedan ir surgiendo durante el embarazo.

  • Endocrino

La mayoría de mamás desean volver a recuperar su peso lo antes posible, sin embargo, se desaconseja realizar dietas severas justo después del parto. Generalmente, tras 4 o 5 meses del parto, se empieza a recuperar de nuevo la silueta. En caso de no ser así, se recomienda acudir a un endocrino para comprobar si el funcionamiento de las tiroides se ha visto afectado en el embarazo y para seguir las pautas correctas con una alimentación adecuada.

Algunas indicaciones a tener en cuenta sobre dietas son las siguientes:

-No realizar dietas de adelgazamiento en las seis semanas que siguen al parto

-No empezar dietas más severas y estrictas hasta que el bebé tenga una dieta más variada y tome otros alimentos distintos a la leche materna.

  • Traumatólogo

Debido al crecimiento del abdomen en tamaño y peso, la columna puede ir modificándose para intentar compensar el peso del abdomen. Ello se puede traducir en una serie de molestias y dolor en la espalda, especialmente en la zona lumbar. Los problemas asociados a la espalda también pueden aparecer tras el parto, puesto que se produce una descompensación de peso de forma muy rápida. Se recomienda consultar al traumatólogo qué tipo de tratamiento es el más eficaz para cada caso.

Tras el parto, empieza una nueva etapa para la mamá. Tal y como se ha comentado en los puntos anteriores, es muy importante no olvidarse de una misma y seguir todas las pautas que indique tu ginecólogo. Recuerda, la revisión ginecológica tras el parto es importante, pero no te olvides de controlar otros aspectos físicos que pueden haber cambiado tras tu embarazo.

¿Tienes alguna duda? Escríbenos tu consulta y te contestaremos encantados.

Dr. José Mª Fernández Moya, Director Médico del Instituto de Medicina EGR