La principal causa de obesidad son los malos hábitos de alimentación que afectan al balance energético. Debido a esto, en un programa de adelgazamiento el mayor reto no es conseguir la pérdida de peso durante el tratamiento, sino conseguir que ésta sea perdurable en el tiempo.

El mantenimiento de la pérdida de peso está condicionado por la interacción de factores medioambientales como las relaciones interpersonales o relación con el dietista-nutricionista; biológicos como las adaptaciones del organismo a la pérdida de peso; cognitivos como la preocupación por la salud; y conductuales como la realización de ejercicio físico o los hábitos alimentarios.

Estos factores son individuales, es decir, son características personales relacionadas con el carácter de cada persona, de modo que el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo está completamente condicionado por factores que configuran directamente la personalidad de cada persona.

Atendiendo a todo lo anterior, queda clara la necesidad de incidir en todos estos factores a la hora de plantear un programa de adelgazamiento que sea efectivo tanto a corto como a largo plazo.

A nivel biológico, si sometemos a nuestro organismo a una restricción calórica excesiva no adecuada, este se adapta ahorrando energía, de modo que en el momento en el que retomemos una alimentación normal, éste estará condicionado para ahorrar con el fin de llenar los depósitos en caso de que aparezca un nuevo periodo de déficit calórico, produciéndose así una ganancia de peso, principalmente de masa grasa, incluso superior a la pérdida conseguida durante el programa. Por esto es importante ajustar el programa a las necesidades de cada persona, sin caer en restricciones excesivas que no son saludables a corto ni a largo plazo.

El éxito en un programa de adelgazamiento estará determinado por la incidencia en el cambio de hábitos y el fomento de un estilo de vida saludable que sea posible mantener a largo plazo.

Finalmente, es supremamente importante el papel del dietista – nutricionista en este periodo de adaptación al programa, ya que éste no consistirá únicamente en el seguimiento de un menú, sino también en, como se ha mencionado anteriormente, reforzar el desarrollo de hábitos saludables de alimentación así como de un estilo de vida saludable en general y la motivación de la persona para seguir adelante con el programa.

El aprendizaje obtenido y la confianza en sí mismos generada durante la realización del programa, son puntos claves para el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo y evitar el efecto rebote.

 

Equipo de Nutrición y Dietética del Instituto de Medicina EGR