Es una parte fundamental de nuestra anatomía que permite la continencia, contribuye a la estabilidad pélvica y a la salud sexual.

Al ser una estructura interna, en ocasiones es difícil tener conciencia de ella. Pero con diferentes técnicas y ayudas, se consigue entender y sentir con facilidad. Los ejercicios analíticos y trabajo con técnicas más globales consiguen integrar el suelo pélvico como una estructura más de nuestro cuerpo.

– ¿Estás embarazada?

– ¿Has tenido un bebé?

– ¿Tienes pérdidas de orina cuando corres, saltas, estornudas e  incluso te ríes?!

– ¿Vas con mucha frecuencia al baño y/o en ocasiones cuando tienes urgencia no eres capaz de aguantar?

– ¿Eres estreñido?

– ¿Tus relaciones sexuales no son satisfactorias?!

– ¿Eres hombre o mujer y has sufrido algún tipo de intervención quirúrgica en la zona pélvica?

En cada una de éstas situaciones existen técnicas específicas que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente.

– Técnicas manuales (tratamiento de cicatrices, técnicas de contracción-relajación, en función de la patología, el masaje perineal que se realiza para la preparación al parto a partir de la semana 34-36, etc.

– Técnicas instrumentales, tales como la electroestimulación, ayuda a la conciencia corporal, al igual que el biofeedback, que permite visualizar la calidad de tu contracción.

– Técnicas globales, la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, es quizá la más conocida. Es un trabajo postural que permite trabajar el abdomen y el suelo pélvico de forma conjunta sin que se produzcan lesiones. Una técnica muy recomenda en el postparto que permite también, un efecto positivo a nivel sexual y en prolapsos (descenso visceral).

!HAY MUCHO POR HACER! ¡NO LO DESCUIDES!!