Con el presente escrito querría aclarar malos entendidos.

Nuestro organismo posee tres tipos de circulación, a saber, arterial, venosa y linfática. Mientras que la arterial tiene como cometido distribuir los nutrientes y el oxígeno a los diferentes órganos, la venosa y la linfática recogen los deshechos de nuestro cuerpo. La patología de la primera no se asocia, en general a las otras dos.

Vamos a explicar someramente las dos enfermedades más frecuentes con origen en problemas arteriales y venosos.

Se entiende por insuficiencia venosa la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón, tiene como causa  fundamental a la hipertensión venosa.

La insuficiencia venosa se puede originar por la presencia de uno o más de los siguientes factores:

  • Obstrucción del flujo venoso (ejemplos: Trombosis venosa, compresión extrínseca de una vena)
  • Reflujo valvular (ejemplo: varices)
  • Fallo de bombas venosas (ejemplo: Trastornos motores).

Tratamiento

El diagnóstico y posterior tratamiento de cada uno de los factores etiológicos forma parte de la estrategia terapéutica del paciente.

Se deben realizar estudios no invasivos de las venas de las piernas para evaluar el funcionamiento de las válvulas (ultrasonido doppler). Si el sistema superficial esta incompetente, no funcionan las válvulas de la vena safena y el paciente se beneficia de un tratamiento endovascular o quirúrgico, para lo cual debe acudir a un Cirujano Vascular. En los casos en que exista trombosis venosa profunda, el tratamiento será personalizado.

No existe ningún medicamento que haga desaparecer las várices o “borre” las arañas vasculares. Los fármacos antivaricosos (flebotónicos)(pastillas, pomadas o gel) fundamentalmente controlan los síntomas producidos por las várices, es decir, el dolor, la pesadez y los calambres, principalmente.

La forma más común de tratamiento conservador lo constituye el uso de medias medicinales de compresión graduada (aprietan más en el tobillo que a nivel de la rodilla o el muslo), “ordeñando” la sangre venosa de las piernas hacia el corazón.

Los factores de riesgo para la insuficiencia venosa abarcan:

  • Edad
  • Ser mujer (relacionado con los niveles de la hormona progesterona)
  • Ser de estatura alta
  • Acúmulo familiar
  • Antecedentes de trombosis venosa profunda en las piernas
  • Obesidad
  • Embarazo
  • Permanecer sentado o de pie por mucho tiempo

La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea en las arterias. Aunque no hay un umbral estricto que permita definir el límite entre el riesgo y la seguridad, de acuerdo con consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg, están asociadas con un aumento medible del riesgo de aterosclerosis y por lo tanto, se considera como una hipertensión clínicamente significativa.

La hipertensión arterial se asocia a tasas de morbilidad y mortalidad considerablemente elevadas, por lo que se considera uno de los problemas más importantes de salud pública, especialmente en los países desarrollados.  Se sabe también que los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres, situación que cambia cuando la mujer llega a la menopausia, ya que antes de esta posee hormonas protectoras que desaparecen en este periodo y a partir de ese momento la frecuencia se iguala. Por lo tanto la mujer debe ser más vigilada para esta enfermedad en los años posteriores a la menopausia.

En el 90  % de los casos la causa de la HTA es desconocida, por lo cual se denomina «hipertensión arterial esencial», con una fuerte influencia hereditaria.

El manejo de la HTA es multidisciplinario, y el Cirujano Vascular tiene su papel importante en la hipertensión vasculorrenal

Aunque la insuficiencia venosa (varices) y la Hipertensión arterial comparten alta prevalencia y repercusión en la calidad de vida de la población, es casi lo único que tienen en común. No coinciden en  fisiopatología, clínica ni tratamiento, y la prevención de cada una es diferente. Tan sólo al paciente obeso, que está más predispuesto a ambas.

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Dra. Ana Isabel Rodríguez Montalbán
Angiología y Cirugía Vascular Instituto de medicina EGR